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Sobre cómo Netflix nos elige a nosotros y no nosotros a Netflix

La percepción de elección personal está vinculada con la construcción de individualidad. El hecho que tengamos a nuestro alcance una variedad de opciones y podamos escoger libremente no significa que éstas no sean elegidas por alguien más. No se trata de paranoias ni de teorías conspiratorias, sino de cómo funciona el sistema mediático actual. Analizar cómo funcionan los medios de comunicación nos puede dar herramientas no sólo para ser más conscientes de nuestra realidad sino también para ejercer nuestra profesión de manera más responsable y comprometernos con la justicia social.



Somos y pensamos lo que consumimos.

Recomendamos el video: La dieta mediática por @CompetenciaMediática. YouTube. 2020.


En las economías de libre mercado, la percepción de libertad se acompaña de preceptos como la individualidad “Por qué yo lo valgo”. Paradójicamente, la ampliación de fronteras y la globalización económica han dado lugar a una aparente homogeneidad. "Otras millones más, lo valen igual que tú"


La transnacionalidad y la transculturalidad han dado lugar a una dieta mediática más o menos parecida aquí y allá. Jóvenes en Nueva York adeptos a redes sociales que siguen a los mismos influencers que sus pares en Buenos Aires o Barcelona. No hay una misma dieta mediática, afirma James Webster (2016); sin embargo, existe la comunalidad: una nueva organización comunitaria basada en los hábitos y ritos de la cultura mediática. Pero, ¿cómo se erige esta comunalidad? ¿Hasta qué punto las personas han decidido pertenecer a estas nuevas sociedades de individuos?


Los medios de comunicación tienen el poder para controlar la oferta de contenido y también quiénes, cómo y cuándo acceden a éste. Las opciones de entretenimiento que tenemos en plataformas como Netflix han sido escogidas, entre otros actores, por unas casas productoras que apuestan por poner su contenido en la plataforma. Y también por analistas que han evaluado la rentabilidad del producto “¿Quién diantres va a ver esto?” "Pues nuestro estudio de mercado dice que un par de millones nada más"


Netflix se ha convertido en la plataforma reina en muchos países. Pero esto no es consecuencia de su ingenio ¡Qué buena publicidad! Su disponibilidad y popularidad se debe entre otros factores a la disponibilidad de contenidos en varios idiomas, los géneros y títulos que ofrece y la no censura local. Esto sin obviar la infraestructura tecnológica. Mantener tu serie favorita en calidad 4K, Ultra High Resolution, corriendo a un buen ritmo, sin que se congele la escena, requiere funcionalidad. Netflix no sólo depende de la fibra óptica de tu casa sino también de servidores y súper computadores que garanticen la buena calidad en todas las casas, en España y Latinoamérica,


Si bien los algoritmos, la publicidad, el marketing y hasta el hijo de la vecina han influenciado para engancharte con el Juego del Calamar. Existe una estructura invisible en la que pocas veces pensamos por su complejidad. En el marco de nuestros estudios, la hemos denominado "Estructura(s) de la Comunicación" cuyo objetivo es analizar y reflexionar cómo operan las estructuras económicas y políticas que sostienen el consumo mediático, informativo y cultural.


Gran parte de nuestras elecciones se forjan en el ecosistema mediático. No pueden reducirse a una “elección personal”. Se relacionan con la participación del mercado: empresas y corporaciones que gestionan lo que se vende, dónde se vende, cómo y cuándo se vende. También, existe la presencia del Estado, los órganos que supervisan y regulan a los medios de comunicación, pero esa, es otra historia.


Aprovecho esta reflexión para agradecer a la Tía Eritch, patrocinadora oficial de nuestro consumo de Netflix desde hace cinco años. Ella es también parte de otra estructura mediática, de la que hablaremos en otro momento.


Referencias:


Webster, J. G. (2014). The marketplace of attention: How audiences take shape in a digitalage. Mit Press.


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1 comentário


Me he sentado muy a gusto a leer el artículo, y es que le pone palabras a una de las grandes paradojas en relación con los medios. Lo has explicado muy bien: Somos escogidos en el mismo momento en que tenemos la ilusión de ser nosotros quienes escogemos. No podría ser una cosa sin la otra, o al menos no de manera tan convincente ¡Bendita sea la tita Eritch!

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